¿Qué es una traducción financiera?

Una traducción financiera consiste en transcribir de un idioma a otro textos de temática económico-financiera. Esta definición engloba contenidos amplísimos, desde artículos de prensa financiera especializada, pasando por un contrato de compraventa de bonos, hasta las cuentas anuales de una Sociedad Anónima.

La traducción financiera

Obviamente, no es un tipo de traducción que se pueda tildar de “fácil”. Partimos de un texto que muchas veces resulta ya de difícil comprensión para el propio autor en su lengua de origen.

Pongamos por caso la traducción del inglés al español de un folleto de marketing de productos financieros complejos que coticen en bolsa: un seguro de cambio (forward), por ejemplo. Suelen ser las propias personas que trabajan en los departamentos de marketing de las empresas que comercializan estos derivados financieros las que encargan la traducción de estos documentos y, en muchas ocasiones, llegan hasta nosotros, los traductores especializados de agencias de traducción como la propia englishpanish, hechos un mar de dudas: dudas sobre su funcionamiento, sus oscilaciones dependientes de determinados índices de referencia, etc.; y dudas en torno a las diferencias que existen con otro tipo de contratos financieros, como los contratos de contado (spot), las permutas financieras (swaps) o las opciones de tipo de cambio. Las diferencias entre estos productos derivados son muy pequeñas, por lo que muchas veces se utilizan indistintamente de manera errada.

La complejidad de estos productos y el hecho de que la mayor parte proceda de figuras del derecho anglosajón, sin equivalentes perfectos en nuestro sistema jurídico (de hecho, muchos de ellos se utilizan directamente en inglés), propician que incluso profesores o investigadores del mundo académico incurran en errores terminológicos, confundan productos financieros similares pero diferentes o traduzcan incorrectamente términos del inglés al español. Si esto ocurre con personas expertas en la materia, ¿cuál puede ser el resultado de confiar la traducción de un documento de estas características a un traductor o a una agencia de traducción que carezcan de la especialización necesaria?

Centrándonos en nuestro caso particular para la combinación lingüística español-inglés, podemos decir, sin ningún género de dudas, que en España, en el Reino Unido y en Estados Unidos existen traductores especializados que son auténticos expertos en el área económico-financiera. Muchos de ellos, además de licenciados o certificados en Traducción, son también licenciados en Derecho, en Económicas o en Empresariales. Algunos compaginan la profesión con las aulas en la universidad, la abogacía o el asesoramiento contable.

No hay, por tanto, excusa para dejar en manos de un traductor no especializado la traducción de documentos financieros; un hecho que, por desgracia, sucede en muchas ocasiones. Es, hasta cierto punto, disculpable cuando es el propio cliente el que encarga la traducción a un traductor individual sin la formación y experiencia necesarias para este tipo de trabajo. Lo grave es cuando el cliente confía en una agencia de traducción para que esta asigne el trabajo a los profesionales más cualificados y, bien por desidia, bien por reducir costes e incrementar los márgenes (en la mayoría de los casos), la agencia opta por traductores sin las competencias requeridas.

Traducción financiera de calidad

¿Y qué puedo hacer yo, si no sé cómo va este negocio de la traducción? Tan fácil como solicitar a la agencia información y CV de la persona que se va a ocupar de la traducción y verificar, de este modo, que el traductor tenga estudios complementarios a los de Traducción vinculados al área económica; preguntar si la traducción va a ser revisada por al menos un revisor (también se puede solicitar información y el CV de esa persona o personas, si la agencia cuenta con más de un filtro de revisión); solicitar referencias, experiencia previa, etc.

Una traducción financiera es una traducción, sí, pero que requiere de un traductor financiero, y no simplemente de un traductor “a secas”.

Valga el símil: un ordenador es una máquina, sí, pero cuando hay que arreglarlo a nadie se le ocurre llamar a un mecánico. Sentido común.

 

Acerca de Francisco de Borxa González Tenreiro

Ferrol (A Coruña), 1976. Licenciado en Derecho por la Universidad de Santiago de Compostela, certificado en Traducción en el Birmingham City College (Birmingham, Reino Unido) y estudios de Filosofía por la UNED. Experto en traducción jurídica y financiera, con más de trece años de experiencia como traductor e intérprete en España, Reino Unido, Estados Unidos, Portugal y Brasil. Además ha sido jefe de redacción de varias publicaciones sectoriales bilingües, escritor premiado de columnas de opinión y es el director general y jefe de proyectos jurídico-financieros de englishpanish.

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