Subtitulación y Traducción Audiovisual

Pasa en todos los campos. Hace unos años los adultos comenzaron a pintar como cuando eran niños por la moda de los mandalas. La consecuencia: una producción desorbitada de lápices de colores, con la que las empresas del sector no contaban. En la traducción audiovisual, nuestro mandala particular fue la televisión a la carta. Cada vez se crea más contenido audiovisual, porque el espectador lo demanda. La mayor parte de ese contenido (no todo) llega al espectador a través del doblaje, y también de la subtitulación.

¿Pero qué es la subtitulación?

La subtitulación es una técnica de traducción audiovisual. Esta técnica le facilita al espectador la comprensión de un texto oral, en versión original, mediante su traducción escrita. Es decir, la traducción aparece en la pantalla acompañando a la imagen y también al sonido original. Por tanto, se trata de una técnica subordinada a unas características específicas, por lo que tiene que seguir unos estándares propios.

Conceptos técnicos

Los subtítulos deben aparecer, en la medida de lo posible, centrados en la parte inferior de la pantalla. Deben tener como máximo dos líneas y no superar los 70 caracteres (35 caracteres por línea, contando también espacios). El tiempo que permanecen en la pantalla también está fijado. No debe superar los 6 segundos, ni ser inferior a 1 segundo, teniendo en cuenta la densidad del texto. Por último, el texto debe aparecer al mismo tiempo que el audio. Para eso es necesario pautar los subtítulos, y que aparezcan y desaparezcan de la forma más natural posible.

Contenido textual

Ante todo, los subtítulos deben respetar las normas generales del lenguaje. La subordinación de la que hablamos antes no puede forzar un contenido demasiado esquemático, o que vulnere la corrección lingüística. Además, en la subtitulación debemos usar bien la cursiva (voces fuera de plano, canciones, aparatos), las mayúsculas (carteles, títulos, texto escrito que aparece en la pantalla), el guion corto para los diálogos, y atender a muchas otras convenciones.

Subtitulación en la actualidad

El espectador cada vez consume más televisión a la carta, y las grandes competidoras responden echando más leña al fuego. Esto se traduce en un mayor volumen de trabajo para los profesionales de la subtitulación, pero también en plazos de trabajo más cortos. Es muy frecuente la subcontratación, de forma que entre el traductor de los subtítulos y la cadena existen muchos intermediarios. No hace mucho, HBO llegó a utilizar los subtítulos de un aficionado que sube sus traducciones a portales piratas. La cadena llegó incluso a publicar el nick del aficionado al final del episodio. Se trata de un error muy grave en esa cadena de intermediarios, donde probablemente se trató de cumplir unos plazos abusivos, o a lo mejor simplemente se intentó sacar más beneficio. El caso es que sigue siendo necesario, también en este sector, inculcar la idea de la necesidad de contratar a un buen profesional.

¿Quién puede necesitar una subtitulación?

La subtitulación no está relegada únicamente a los contenidos audiovisuales a los que tenemos acceso a través de nuestros televisores, o a las películas de cine independiente que vamos a ver en cierto modo obligados para impresionar a nuestra media naranja. Es muy común, especialmente hoy en día, el contenido audiovisual que se genera con una intención publicitaria. Por ejemplo, vídeos promocionales de presentación de empresas, que se crean en un idioma en concreto, a los que se les añaden los subtítulos necesarios para que el contenido llegue a todas los recovecos del planeta.

Ni que decir tiene lo importante que es poner en manos de un profesional estos servicios. Es una estupenda idea desarrollar un vídeo promocional de nuestra empresa, en el que expongamos nuestros objetivos y lo que podemos hacer por nuestros clientes. También lo es traducir y subtitular ese vídeo para que más clientes puedan acceder a nuestro producto. Es una idea terrible confiar el mercado internacional a nuestro «cuñado Luis», que se maneja con el ordenador y que pasó un año de Erasmus en el Reino Unido. Evidentemente, la calidad profesional no se alcanza escatimando en medios. Si presentamos nuestra empresa a nuestros clientes potenciales con un trabajo mediocre, vamos a deteriorar la imagen de nuestra compañía, en lugar de potenciarla. Por eso mismo, al igual que en cualquier otro campo de la traducción, es imprescindible acudir a un profesional cualificado.

Acerca de Antonio Leal Fernández

Graduate degree in Translation and Interpretation from Universidade de Vigo (2013). Translator and proofreader in the German and English to Spanish combinations.

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